Hablemos de… Las Juntas Directivas Ausentes
- Equipo de Conde Consulting

- 12 oct 2025
- 4 Min. de lectura

Una realidad que se repite en silencio
En muchas Organizaciones Sin Fines de Lucro (OSFL), las Juntas Directivas representan el corazón de la gobernanza. Son quienes velan por la misión, garantizan la rendición de cuentas y orientan el rumbo institucional. Sin embargo, en demasiadas ocasiones también se convierten en el espacio donde más se siente la ausencia y la falta de apoyo hacia quienes, día a día, sostienen la misión desde la operación.
Personas que aceptan un cargo con entusiasmo, pero que rara vez están presentes; miembros que delegan sin acompañar ni asumir responsabilidades; vocales que aparecen solo para la foto o la firma. Así se configuran muchas juntas directivas donde, reunión tras reunión, las decisiones recaen siempre en los mismos pocos, mientras el resto permanece en silencio. El problema no siempre es la falta de interés, sino la falta de comprensión sobre lo que realmente implica formar parte de una junta. La ausencia una junta no solo tiene que ser física, también puede ser emocional, estratégica y ética, e independientemente de cuál sea, tiene consecuencias directas sobre la misión y la sostenibilidad de la organización.
Esta percepción no es solo anecdótica; los datos la confirman. Los hallazgos más recientes de Leading with Intent indican que la mayoría de los directores ejecutivos continúa reportando una carga excesiva de trabajo debido a la falta de apoyo activo de sus juntas, así como una comprensión limitada del rol fiduciario y estratégico por parte de sus miembros. Esta brecha entre responsabilidad formal y participación real sigue siendo uno de los principales desafíos de gobernanza en el sector.
Estar sin estar... Una forma de abandono institucional
Las OSFL no necesitan juntas que aparezcan solo cuando hay que aprobar algo, necesitan juntas que acompañen, que se involucren y que asuman su rol más allá de una supervisión distante. Cuando los miembros de junta no participan activamente, las consecuencias se sienten con rapidez en las decisiones que se atrasan, en la ausencia de supervisión real, en la pérdida de rumbo y en el desgaste constante del personal operativo y ejecutivo, que termina cargando con responsabilidades que no le corresponden. Una junta ausente no es solo una junta inefectiva; es una estructura que abandona la misión que juró proteger.
Formar parte de una junta no es un título honorífico ni un gesto simbólico. Es una responsabilidad fiduciaria y moral que implica estar presente, informarse, cuestionar, aportar y comprometerse con la sostenibilidad y la coherencia institucional. Sin embargo, mientras la ausencia se normaliza, los datos siguen señalando que menos de la mitad de los miembros de juntas asisten de forma consistente a todas las reuniones, y la mayoría de las organizaciones no cuenta con procesos formales de evaluación ni rotación de sus juntas, perpetuando la inacción y la falta de rendición de cuentas.
Dinámicas que revelan la ausencia
La ausencia de las juntas directivas no siempre es evidente a simple vista. Muchas veces se manifiesta a través de dinámicas que se repiten y se normalizan dentro de las organizaciones:
Reuniones sin quórum, donde las decisiones se retrasan o se toman sin una representación justa.
Desconexión del contexto, con miembros que desconocen los retos reales, las limitaciones operacionales y la realidad cotidiana de la organización.
Comités inactivos o inexistentes, lo que provoca que gran parte del trabajo estratégico y de supervisión recaiga en el personal ejecutivo.
Falta de preparación, evidenciada en directivos que no leen informes, no dominan los temas en discusión y participan de manera superficial.
Continuidad sin renovación, con las mismas personas ocupando puestos año tras año, sin procesos de evaluación, transición ni rendición de cuentas.
Estas dinámicas no son aisladas, son el reflejo de un patrón donde el compromiso simbólico sustituye la participación real y donde la presencia se limita, muchas veces, a un nombre en un documento.
A esto se suma un problema estructural más profundo: la falta de diversidad y representatividad. Los datos más recientes confirman que las juntas directivas continúan siendo mayoritariamente blancas, de mayor edad y masculinas, lo que profundiza la desconexión entre quienes toman decisiones y las comunidades a las que las organizaciones dicen servir.
Una invitación a reflexionar
No se trata de señalar ni de juzgar personas, sino de reconocer una realidad incómoda: el liderazgo ausente también es una forma de exclusión. Una junta directiva que no está presente limita la participación, frena la innovación y debilita el propósito colectivo de la organización. Por eso, la reflexión debe ser honesta y personal.
Pregúntate:
¿Por qué acepté formar parte de esta junta?
¿Qué aporto realmente más allá de mi nombre, mi posición o mi red de contactos?
¿Estoy cumpliendo con mi responsabilidad fiduciaria y ética?
¿Estoy presente solo en los documentos… o también en las decisiones que definen el rumbo de la organización?
El cambio comienza con presencia
Las OSFL no necesitan más sillas ocupadas; necesitan presencia activa, coherencia y compromiso real. Hablemos de lo incómodo: de las reuniones sin quórum, del silencio en los votos, del liderazgo que aparece solo cuando conviene. La verdadera transformación no comienza cuando aceptamos un puesto, sino cuando asumimos la responsabilidad que ese puesto implica.
Hablemos de las Juntas Directivas Ausentes… porque solo al hablar de lo incómodo podemos transformar lo imposible.
Nota: Comprometidos con fortalecer el entorno de las Organizaciones Sin Fines de Lucro (OSFL), presentamos la serie “Hablemos de…”, un espacio de reflexión donde abordaremos temas incomodos y que pocas veces salen a la luz. El propósito de esta serie es sacudir conciencias y provocar conversaciones fuera de la zona de confort, reconociendo que aunque las OSFL existen para mejorar la sociedad, también pueden reproducir los mismos problemas que buscan combatir. No se trata de juzgar, sino de aceptar que estas realidades existen, crear conciencia sobre ellas y trabajar activamente para transformarlas, porque hablar de lo “incomodo” es el primer paso para transformar lo “imposible”.
Referencias:
BoardSource. (2024). Nonprofit fiduciary duty + responsibilities. https://boardsource.org/resources/fiduciary-responsibilities/
Independent Sector. (2025). Health of the U.S. nonprofit sector. https://independentsector.org/resource/health-of-the-us-nonprofit-sector/
National Council of Nonprofits. (s. f.). Board member roles and responsibilities. https://www.councilofnonprofits.org/running-nonprofit/governance-leadership/board-roles-and-responsibilities
Spencer Stuart. (2025). Closing the confidence gap: Why the board–CEO relationship needs a reset [Informe]. https://www.spencerstuart.com/-/media/2025/04/closing-the-confidence-gap/closing-the-confidence-gap-why-the-board-ceo-relationship-needs-a-reset.pdf
Diversified Search Group. (2024). 2024 CEO pulse survey: Nonprofit leadership insights. https://www.dsgco.com/2024-ceo-pulse-survey/
Weil, Gotshal & Manges LLP. (2025). Guide to nonprofit governance 2025 [Guía]. https://www.weil.com/-/media/files/pdfs/2025/may/guide-to-nonprofit-governance-2025.pdf









Comentarios