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Hablemos de… El favoritismo y los círculos internos en las OSFL

En muchas Organizaciones Sin Fines de Lucro (OSFL), el discurso público habla de equidad, justicia social y oportunidades para todos. Sin embargo, al mirar hacia adentro, emerge una realidad incómoda: el favoritismo y los círculos internos siguen siendo una práctica normalizada en muchas organizaciones.

Esta situación no siempre se manifiesta de forma abierta. A veces no hay un “nepotismo” evidente, ni un familiar directo en nómina. Sin embargo, vemos como existen redes cerradas donde se toman decisiones entre pocos, las oportunidades circulan por los mismos nombres (o los “amigos del alma”) y las puertas solo se abren para quienes ya pertenecen al círculo “correcto”. Esto, en muchas ocasiones, es una consecuencia de las Juntas directivas ausentes, los liderazgos concentrados y de procesos poco transparentes, que crean el escenario perfecto para que el poder se quede donde siempre ha estado.


Cuando la cercanía pesa más que la capacidad

El favoritismo no siempre responde a mala intención. Muchas veces surge de la comodidad, de confiar en quienes ya conocemos, de repetir los mismos patrones, de evitar el conflicto que supone abrir espacios a nuevas voces. Pero cuando las decisiones se basan en relaciones personales, afinidades ideológicas o lealtades históricas (y no en mérito, capacidad o necesidad organizacional) la exclusión se institucionaliza.

Es en ese momento en donde ocurren esas contrataciones que nunca se publicaron, esos ascensos que no se explican lógicamente, consultas que siempre recaen en las mismas personas, comités de trabajo donde siempre son los mismos, Juntas donde todos “se conocen desde hace años”; y todo con el mismo mensaje implícito: “si no perteneces al círculo, no perteneces al proyecto”.


Juntas ausentes + poder concentrado = Decisiones excluyentes

Como ya hemos discutido en esta serie, las juntas directivas ausentes dejan vacíos de supervisión que otros llenan. Cuando no hay rendición de cuentas real, el poder se concentra en pocas manos y las decisiones comienzan a responder más a relaciones que a procesos.

Estudios recientes del Center for Effective Philanthropy muestran que una de las principales preocupaciones de líderes del sector es la falta de transparencia en la toma de decisiones internas, particularmente en organizaciones donde la gobernanza es débil o simbólica (CEP, 2024). Cuando nadie cuestiona, nadie supervisa; y cuando nadie supervisa, los círculos se cierran.


Un contexto que amplifica el problema

Este fenómeno no ocurre en el vacío. En muchos contextos, el favoritismo y los círculos internos se ven reforzados por estructuras organizacionales cerradas, redes profesionales altamente interconectadas y una fuerte dependencia de relaciones personales para acceder a recursos, posiciones o financiamiento. Cuando las organizaciones operan durante años con los mismos liderazgos y sin mecanismos claros de rotación o rendición de cuentas, el poder tiende a concentrarse y las oportunidades dejan de circular.

Diversos estudios sobre el tercer sector han señalado que la concentración de poder, la falta de rotación en juntas directivas y la dependencia de redes informales afectan directamente la transparencia, la confianza institucional y la capacidad de las organizaciones para renovarse y responder a nuevas realidades (Independent Sector, 2025; Center for Effective Philanthropy, 2024).

No se trata de señalar organizaciones específicas, sino de reconocer una práctica estructural que limita el crecimiento del sector y excluye talento diverso (comunitario, profesional y generacional) que podría fortalecer significativamente a las OSFL.

 

El costo del favoritismo

Cuando las oportunidades se quedan entre los mismos, las consecuencias son profundas:

  • Se desalienta al personal comprometido que no ve rutas claras de crecimiento.

  • Se pierde innovación, porque las ideas nuevas no tienen espacio.

  • Se reproduce la desigualdad que muchas OSFL dicen combatir.

  • Se erosiona la confianza interna y externa.

El favoritismo no solo afecta a quienes quedan fuera; debilita la misión completa.

 

Una invitación a incomodar

Hablar de favoritismo y círculos internos no es un ataque; e una invitación a revisar prácticas normalizadas que ya no sirven.

Pregúntate:

  • ¿Cómo se toman realmente las decisiones en mi organización?

  • ¿Quiénes siempre están en la mesa… y quiénes nunca llegan?

  • ¿Qué oportunidades no se publican porque “ya sabemos a quién se las vamos a dar”?

  • ¿Estamos construyendo una organización abierta o un club exclusivo?


La transparencia no se demuestra con valores escritos, sino con procesos claros y accesibles.


Romper los círculos también es liderazgo

Abrir espacios, rotar liderazgos, documentar procesos y diversificar las voces no debilita a una organización; la fortalece. Las OSFL que aspiran a transformar la sociedad no pueden seguir reproduciendo, puertas adentro, las mismas lógicas de exclusión que critican afuera.


Hablemos del favoritismo y los círculos internos en las OSFL… porque solo al hablar de lo incómodo podemos transformar lo imposible.

 

Nota: Comprometidos con fortalecer el entorno de las Organizaciones Sin Fines de Lucro (OSFL), presentamos la serie “Hablemos de…”, un espacio de reflexión donde abordaremos temas incomodos y que pocas veces salen a la luz. El propósito  de esta serie es sacudir conciencias y provocar conversaciones fuera de la zona de confort, reconociendo que aunque las OSFL existen para mejorar la sociedad, también pueden reproducir los mismos problemas que buscan combatir. No se trata de juzgar, sino de aceptar que estas realidades existen, crear conciencia sobre ellas y trabajar activamente para transformarlas, porque hablar de lo “incomodo” es el primer paso para transformar lo “imposible”.


Referencias

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